La voz, siguiente brecha de seguridad digital

11046790073_e3673fa4ec_oA medida que evoluciona la tecnología y se hace aún más popular o integral en nuestras vidas, van surgiendo nuevas amenazas  para nuestra seguridad digital.

Las precauciones que se recomiendan desde los medios y sitios especializados siempre tienen que ver con el sentido común y el aprovechamiento de ciertas tecnologías para mejorar la seguridad, como el uso de dispositivos de confianza, verificación en dos pasos, contraseñas variadas y difíciles, chequeos regulares de inicios de sesión a nuestras cuentas, etc…

Pero a lo largo de estos últimos años la seguridad va aún más allá. Desde que Apple popularizó el lector biométrico digital o sensor de huellas en su iPhone 5s, surgieron nuevos métodos para copiar las huellas de las víctimas y generar moldes para sobrepasar esta seguridad. Los sistemas de reconocimientos de caras, eran una idea cómoda, pero ya desde su inicio, cuestionable por lo sencillo de sobrepasarlos mediante fotografías, vídeos o incluso recontrucciones en modelos 3D de la víctima. De esta manera, Samsung apostó en el fallido Note 7 por el sistema de reconocimiento de iris, que introdujo ViewSonic a finales de 2014  con unos resultados mucho mejores, pero con ciertos problemas por la comodidad y lentitud del método, especialmente en ángulos y ambientes lumínicos adversos.

Las contraseñas tradicionales, pines y desbloqueos por patrones ya han sido objeto no  solo de fallas y hackeos constantes sino hasta de su vulneración mediante el mero uso del acelerómetro para calcular el movimiento del dispositivo al introducir el pin con tasas de éxito asombrosas. Además, por si esto no era suficiente, el desarrollo de métodos basados en la IA que mediante la grabación y análisis de las víctimas desbloqueando su dispositivos, consiguen las claves, pines o patrones que estén utilizando con una tasa de nuevo asombrosa.

No voy a seguir mencionando más tipos de métodos y las vulneraciones utilizadas para la seguridad de los dispositivos porque quiero destacar una nueva y alarmante posible vulneración de la seguridad personal con implicaciones en la vida social, empresarial y política. Estoy hablando de la suplantación de la identidad mediante la voz, sistema que actualmente sirve de desbloqueo en Android con el Smartlock.

Recientemente la compañía canadiense Lyrebird ha lanzado una IA con capacidad de recrear cualquier voz con una muestra de un minuto. Suena inquietante y los resultados, a pesar de estar aún lejos de la naturalidad de los emisores originales, tienen características y tonalidades muy difíciles de conseguir mediante otros métodos, algo que sin duda es un hito, tecnológicamente hablando, pero puede representar un serio problema en la credibilidad de las grabaciones de voz en un futuro próximo. Aquí una muestra de la grabación creando una conversación de Trump, Obama y Hillary hablando sobre Lyrebird.

Y si cruzamos esta noticia con el project Voco de Adobe para la edición y creación de voces que anunció la compañía durante el pasado Noviembre, el futuro de la voz y de la suplantación de identidad se torna algo incierto. Simplemente piensa un momento en los malos usos de estas tecnologías. Creo que al menos es necesaria una reflexión sobre este tema y sobre la seguridad digital en un 2017 en el que los dispositivos de reconocimiento de voz como Alexa de Amazon o Google Assistant o Home están en pleno auge, guardando todas las grabaciones y almacenando toneladas de bytes de millones de voces distintas, llegando a ser hasta testigos de un asesinato.

Generalmente siempre me he opuesto a bloquear o prohibir el uso de la tecnología, ya que además de ser imposible desinventarla, lo único que se genera es un incremento de su uso, como ha sucedido con la piratería o los bloqueadores de publicidad, pero con esta nueva frontera en la seguridad y suplantación de la identidad mediante la voz, creo que se ha de tomar algún tipo de medida para su regulación, o al menos, la aún mayor rebaja de la relevancia legal en los sistemas jurídicos de las grabaciones de voz.

Sin duda, este tema me parece importante al menos de ser debatido y regulado en caso de verse conveniente, pues los malos usos de esta nueva tecnología pueden ser importantes en el sector de las relaciones laborales y personales.

Alguien parece querer convertir este mundo en Black Mirror.

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